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domingo, 25 de enero de 2015

El hallazgo de las “Cuevas de Meléndez”

Fotos: notitarde / Luis Ceballos Bisamon)
Importante hecho arqueológico en Valle Seco
Más de un siglo habían permanecido escondidas las “Cuevas de Meléndez” en las profundidades del Parque Nacional San Esteban, hasta que en el mes de enero de este año, Johnny Socas, reconocido espeleólogo porteño, hizo el hallazgo ayudado por “baquianos” de la zona.
A una hora de una caminata en plena montaña, con la acompañada de monos capuchinos que hacen de las suyas por el camino, y partiendo desde el sector Valle Seco, del municipio Puerto Cabello, encontramos la entrada a las “Cuevas de Meléndez”, bautizadas así en honor a uno de los primeros habitantes de Valle Seco, que dio fe de su existencia hace no pocos años. Sin embargo, estuvieron condenadas al olvido con el pasar del tiempo, y quienes se toparon con ellas no las tomaron en cuenta más que para justificar temores mágicos religiosos, o para buscar algún codiciado oro indígena.
Objetos de cerámica aparentemente de otras épocas abundan rotas por el suelo de la más alta de las galerías, señal de que fueron destruidas por saqueadores antiguos que buscaban algo de valor; escenario similar a casi todas las cavernas de este tipo encontradas en el país. En las “Cuevas de Meléndez” los restos ancestrales fueron empujados por los elementos naturales al quedar desprotegidos, hacia la parte más honda de la cueva.
En diversas expediciones, organizadas desde el mes de septiembre de 2013, hasta enero del presente año, Socas logró registrar, topografiar y presentar ante la Sociedad Venezolana de Espeleología “las Cuevas de Meléndez”, y desde ya se inician estudios para datar y determinar la importancia de carácter arqueológico que representa para los académicos este descubrimiento.
Además de las “Cuevas de Meléndez”, con sus 4 galerías, en el municipio Puerto Cabello han sido topografiadas por la Sociedad Venezolana de Espeleología dos cavernas más en 1970, llamadas Valle 1 y Valle 2, ubicadas en el sector El Cambur, parroquia Democracia. También se tiene conocimiento de una gruta en la vía de Borburata, la cual ha sido rodeada del mito urbano sobre su utilización por piratas, españoles del Fortín Solano y bandoleros, pero que hoy tristemente no es más que un recipiente lleno de basura de temporadistas.

martes, 27 de agosto de 2013

La deslumbrante cueva hallada en Venezuela

Vista del Auyantepuy
 
Llegando al valle de Kamarata, Campamento Base
 
Explorando los grandes cañones de la meseta del Auyantepuy
 
Explorando Sima del Viento, Gran Cañón de la meseta del Auyantepuy

Cascada que desciende de la Meseta del Auyantepuy
 
Gran cascada desciende de la meseta del Auyantepuy, alimentando de agua el río subterráneo de la Cueva Imawarí Yeutá
 
Una de las Bocas de la cueva Imawarí Yeutá
 
Galería del río de la Cueva Imawarí Yeutá
 
Gran galería multicolor de la Cueva Imawarí Yeutá
 
Formas de erosión del río de la Cueva Imawarí Yeutá
 
Formaciones hechas por la erosión del río de la Cueva Imawarí Yeutá
 
Laguna subterránea de la Cueva Imawarí Yeutá
 
 Estalagmitas muy raras de origen bacteriológico en la Cueva Imawarí Yeutá

Espeleologos venezolanos e Italianos investigan la Cueva Imawarí Yeutá Foto, El Universal

Sumidero del río en la Cueva Imawarí Yeutá
 
Formas de erosión del río en la cuarcita de la Cueva Imawarí Yeutá
 
Estalactitas amorfas de origen bacteriológico en la Cueva Imawarí Yeutá

Estalactitas de origen bacteriológico (Exobiológo) en la Cueva Imawarí Yeutá
 
Formaciones únicas en el piso de la Cueva Imawarí Yeutá
 
Formas de erosión del río de la Cueva Imawarí Yeutá
 
Formas de erosión del río en la Cueva Imawarí Yeutá
 
Roca meteorizada en Auyantepuy
 
Flor, insecto y carpa en la meseta del Auyantepuy
 
Cascada en la meseta Auyantepuy
 
Salto Angel, Auyantepuy

Vista desde satélite de la Meseta del auyantepuy
 
Fuente: http://www.radiover.info/n.php?id=89845 12 de junio de 2013
“Es como si hace millones de años Dios hubiese tomado plastilinas de colores y las hubiese amasado en este lugar", así se expresa el espeleólogo venezolano Freddy Vergara, quien no oculta su emoción ante la maravilla cromática que testificaron sus ojos en marzo pasado, tras el descenso a las profundidades de una enorme cueva en el cerro Auyantepuy, en la Gran Sabana, en el sureste de Venezuela.
No es un lugar cualquiera: se trata de una cueva de cuarcita -un tipo de formación rocosa de alto contenido de cuarzo- en las profundidades del tepuy, una estructura geológica en forma de meseta muy típica de la zona, a unos 1.500 metros por encima del nivel del mar.
Fue descubierta en marzo pasado -el equipo multidisciplinario conformado por venezolanos e italianos entró por primera vez el 13- y podría ser la más grande de su tipo en el mundo, aunque eso todavía está sujeto a comprobación.
No es la primera formación de este tipo que se descubre. Ya en la década de los años 70 fueron halladas otras similares en los tepuyes Autama o Sarisariñama.
La cueva se ubica en la cara este del Auyantepuy, mirando al valle de Kamarata y al valle de
Kanavayén. Fue el Correo del Caroní, un diario de Ciudad Guayana, en el estado Bolívar, el primer medio de comunicación que se hizo eco de la noticia.
Desde el aire
La expedición fue llevada a cabo por el equipo venezolano Theraphosa -al que pertenece Vergara- y el italiano La Venta luego de que una abertura fuese divisada por primera vez en 2011 por el piloto venezolano Raúl Arias, a bordo de un helicóptero.
Ya he detectado varias desde el aire", le explica Arias a BBC Mundo. "Cuando veo formaciones extrañas, aberturas o posibilidad de aberturas, doy vueltas en el aire para determinar bien de qué se trata. Aún quedan por explorar al menos seis cuevas que he divisado".
Arias es un capitán con más de 23.000 horas de vuelo en helicóptero. Trabaja con turistas, documentalistas, exploradores y hasta famosos. Le ha pilotado al actor Harrison Ford, quien alguna vez fue a Venezuela a conocer las maravillas naturales de esta parte del país.
Arias bajó a la cueva como invitado especial, unos 250 metros. Describe lo que vio como "un impresionante mundo de cascadas, de lagos, de guácharos y estalactitas de colores" que se ven sólo con luz artificial, pues de otra forma hay oscuridad total.
Dos años después se realizó la expedición. La profundidad es de unos 180 metros desde el lugar de ingreso hasta el punto más bajo del descenso. Fue un trayecto complicado: el primer tramo, unos 60 metros, se hizo por medio de cuerdas -rapel- entre grietas y precipicios. El resto lo hicieron a pie.
En total, la travesía duró 15 días. Participaron 14 personas, siete italianos y siete venezolanos.
"Fuimos a explorar, con la grata noticia de que era un monstruo lo que había allá abajo", le dice Vergara a BBC Mundo. "Te quedas sin palabras de sólo verlo".
Nombre indígena
La cueva fue llamada Imawarí Yeutá, nombre indígena que designa a una especie de duende y protector de la montaña en la mitología de la etnia pemón.
El espeleólogo explica que lograron topografiar un total de 15 kilómetros con 450 metros, aunque -según sus cálculos- la cueva podría tener unos 25 kilómetros en total. Hay salas que miden 130 metros de ancho por 200 metros de largo.
Ya se ha dicho que esta formación no es una cueva cualquiera, no sólo por sus dimensiones sino por su composición mineral.
La formación rocosa de los tepuyes es de piedra compacta, las más fuertes y antiguas de todo el planeta, explica Vergara.
Hasta hace unas décadas en la comunidad científica se pensaba que con este tipo de roca, la cuarcita (un tipo de sílice), no se formaban cuevas. Es muy dura, muy compacta y fuerte en su estructura, prácticamente cristales. No se erosiona tan fácilmente con el agua.
El espeleólogo establece una diferencia con las formaciones de carbonato de calcio, como las Cuevas del Guácharo (estado Monagas, en el oriente de Venezuela) u otras que fueron fondos marinos y cuya estructura es de carbonato de calcio, constituido por barro, arcilla, conchas marinas y calcio.
En estas formaciones las cuevas se produjeron por la erosión del agua y el viento, principalmente.
Sólo para dar una idea, Vergara dice que si la erosión de cien metros de carbonato de calcio toma cien años, el cuarzo se erosiona un metro en un siglo.
Origen bacteriológico
En el caso de Imawarí Yeutá, se trata de una cueva de origen bacteriológico.
"Se producen por la acción de bacterias extremófilas (que viven en condiciones extremas), que de cierta forma logran debilitar el núcleo de la cuarcita, lo arenizan y hacen que se erosionen y formen estas estructuras maravillosas, vivas".
Y lo de "viva" no es metafórico: todas estas bacterias son autotrofas, es decir, tienen la capacidad de alimentarse a sí mismas. Son seres vivos dentro de una cueva.
Dentro de sus cámaras, salones y galerías, entre colores azulados, rojos, amarillos, púrpuras -producto de la mineralización- evoluciona la vida por aislamiento. La diversidad natural que hay en los tepuyes (insectos, plantas, aves) sólo existe ahí.
Por ejemplo, en sala Saúl Gutiérrez -llamada así en homenaje a un biólogo venezolano que dedicó su vida a especies animales en peligro de extinción- los exploradores hallaron una especie de pájaros guácharos (en el suelo, que mostró un comportamiento no visto antes por la ciencia.
Vergara arriesga a decir que en estas formaciones podría estar la "génesis del planeta".

jueves, 27 de diciembre de 2012

La vida más antigua del planeta conseguida en Venezuela: Bioespeleotema

Bioespeleotemas y su descubridor, Charles Brewer-Carias. Cuevas del Chimantá Tepuy, Estado Bolívar, Venezuela
 
Racimo de Bioespeleotemas de las cuevas del Chimantá Tepuy, Estado Bolívar, Venezuela
 
Tomografía Axial de Bioespeleotema de las cuevas del Chimantá Tepuy, Estado Bolívar, Venezuela
 
Fuente: http://miblog.typepad.com/what-ive-learned-today/venezuela/   Octubre de 2009
Una estalagmita más en el camino de Charles Brewer Carías no sería algo digno de mención: se ha topado con decenas de ellas en sus muchos años de andanzas por cavidades y cimas. Pero lo que ahora toma entre sus manos es algo diferente. Aunque parece una piedra, no lo es. A menos que las piedras crezcan, porque ésta lo hace, y en condiciones muy extremas (en absoluta oscuridad, con ciento por ciento de humedad).
"Es una nueva forma de vida organizada en la Tierra; no sabemos a qué reino pertenece. Estamos frente a un organismo vivo, que no conocemos", admite Brewer. Y, cabe acotar, que no necesita la energía solar para persistir.
La historia empezó hace varios años, en el macizo del tepui Chimantá. Charles Brewer Carías, Federico Mayoral y un grupo de expedicionarios se adentraban -a pesar del vértigo generado por sus dimensiones- en una cueva todavía sin identidad para la ciencia (ahora se llama Charles Brewer, en honor de su descubridor) y sin coordenadas publicadas (es un secreto para evitar la voracidad turística).
"Estábamos caminando por la caverna, una caverna de cuarcita. Llamé a Charles, y le pedí que se acercara porque había algo que estaba creciendo. Vimos estructuras como corales, en el suelo, que se abrían igual que un árbol.
Concluimos que era algo que crecía con base en un patrón; un organismo vivo", rememora Mayoral.
Brewer le puso nombre: bioespeleotema. Un espeleotema es un depósito de materiales dentro de una caverna, que forma las estalactitas (de arriba hacia abajo) y las estalagmitas (de abajo hacia arriba).
El añadido de "bio" puntualiza que son materiales vivos. Algo que, de acuerdo con el propio naturalista, no existe. Más preciso aún: no existía para la mente humana. Las pruebas científicas, sin embargo, sugieren una respuesta entre tantas interrogantes: se trata del organismo vivo más antiguo. Una de las piezas, evaluada mediante espectrometría de masa, tiene 322.000 años de existencia.
¿Son de origen extraterrestre? Tal vez. "Es posible que sean las bacterias que la NASA está buscando en Marte", asoma Mayoral. Las estructuras halladas en la cueva Charles Brewer podrían darle más fuerza a la teoría de la panspermia, según la cual las semillas de la vida están repartidas por todo
el universo, y llegaron a la Tierra en un meteorito; como la cueva estuvo aislada, los bioespeleotemas podrían haberse mantenido inalterados durante siglos.
Dudas por resolver.
Por fuera, los bioespeleotemas parecen piedras de formas caprichosas, que se reúnen en jardines. Pero, ¿qué ocurre dentro? La microbióloga Paula Suárez (Universidad Simón Bolívar), que se incorporó al equipo de expertos, supone que es un consorcio de microorganismos que se alimentan con sílice.
La ubicación de los bioespeleotemas en la caverna es una pista por seguir para entender de dónde provienen: a partir del kilómetro 2. Cero luz. Lejos de cualquier peligro de inundación, pero en zonas cercanas al agua interior. Tal como lo describe Mayoral, se avistaron también en la entrada de la
cueva, pero aparentemente "muertos". Claro, a menos que la hipótesis de la panspermia sea cierta, y se hallen en estado latente.
Dos helados. El pingüino. El discurso. Los champiñones.
Estos son algunos de los nombres con los cuales han bautizado las estructuras. Las hay de 40 kilos; también, de medio metro de largo. Federico Mayoral piensa en un mensaje genético que orienta el crecimiento. "Conociendo un poco de biología marina, lo comparo con un coral. Es algo que
dará mucho de qué hablar en el futuro".
Sólo preguntas surgen al contemplar los bioespeleotemas. Los que Brewer trajo a Caracas para desarrollar diversos experimentos, ¿están vivos? Los que continúan en la caverna, ¿a qué ritmo surgen? ¿Cuál es su edad? Los cortes muestran que posee anillos de crecimiento, similares a los de un
árbol; y canales que garantizan la absorción. Un ensayo efectuado por el naturalista, con tintas de diversos colores, evidenció que "chupan" de manera ordenada. Una tomografía ratificó que crecen desde el interior.
Proteger el patrimonio.
A la cueva Charles Brewer se suman otras 9 en el tepui Chimantá. Un sistema de cavernas, al cual sólo se accede por una vía, y que guarda secretos del pasado: los bioespeleotemas, por ejemplo, registrarían información de más de 300.000 años; es decir, de los eventos climáticos como glaciaciones. El naturalista y explorador está convencido de que el hallazgo es un paso de gigante para la ciencia. En consecuencia, pide apoyo de profesionales de diversas disciplinas para las investigaciones. Formula, además, un llamado de atención "a las instituciones gubernamentales, que deben asumir la protección de este patrimonio natural"; y a entes públicos y privados, para que las expediciones (cada una cuesta entre 50.000 y 60.000 dólares) se repitan, de modo que la cueva descubierta por él en Bolívar sea una luz para futuras investigaciones científicas.
Informacion relacionada: Expedición MUCHIMUK 2009 al Chimanta

miércoles, 27 de enero de 2010

La Cueva del Fantasma Aprada Tepui Estado Bolivar, Venezuela

Gran boca y cascada de la Cueva del Fantasma dentro del circulo se ven dos helicópteros
Detalle de los dos helicópteros posados en la boca de la Cueva del Fantasma

Dos helicópteros de turistas posados en la boca de la Cueva del Fantasma
Un pequeño helicóptero posado en la boca a un lado de la cascada en la Cueva del Fantasma


Helicoptero con turistas visitan la cueva

Parte interior de la cueva del Fantasma

Esta enorme cueva descubierta por el explorador Charles Brewer Carias está todavía sin investigar a fondo. Como puede observarse en las imagenes dos helicópteros posados en su boca principal y a un lado una gran cascada. Solo se puede acceder con helicóptero pues se encuentra en una pared del Aprada Tepui en el estado Bolívar en Venezuela.
La Cueva del fantasma tiene una entrada de 250 m de altura, algo descomunal para el tipo de formaciones similares de la zona y su acceso era tan complicado que sólo pudieron acceder a ella en helicóptero. Este tipo de cuevas se denominan cuevas mamut.
Sus galerías, hasta el momento exploradas, miden más de 355 m de largo y entre 40 y 60 metros de ancho. Su nombre viene dado por una formación de piedra con una cierta forma fantasmagórica debido a la erosión del agua. Continuará.